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Hablando con la luna Desahogos montañeros Por Juan Manuel Maestre Carbonell |
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La mala educación ...medioambiental Publicado en la revista ECOECO núm. 1 otoño 2010
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Sigo hablando con la luna Áreas recreativas |
Por cierto, nadie sabe para qué hacen falta estos vallados: ni los de obra, ni los de madera, como no sean para engordar los altísimos presupuestos. Estos “corralitos” debidamente urbanizados y provistos de zonas de aparcamiento, aseos, barbacoa, chiringuito y fuente, generalmente con cartel incluido de “agua no potable” por aquello de que nadie se responsabiliza. ¡Ah! y también papeleras, muchas papeleras, al estilo urbanita, justamente lo contrario al espíritu deseable en un contacto natural. Así, ESPACIO URBANIZADO es igual a ESPACIO NO NATURAL. El ansia absurda “del bien urbanizar” de estos responsables medioambientales llega al extremo de incrustar traviesas del FFCC en el suelo delimitando las plazas de aparcamiento. Y en el colmo de los despropósitos, designan otra zona para las motos. Culmina el sentido ético-natural de tan “genial” dotación medioambiental (así las llaman ellos), con la plantación de cerezos, entre los huecos, lo cual dificultará el estacionamiento (todavía más) cuando los arbolitos crezcan. Aquí un pensamiento: ¡Cuánto me gustaría conocer los estudios realizados por el técnico-arquitecto-creador o lo que sea, sobre esta manera de entender lo natural, que dicho sea de paso, no es otra cosa que dejar en paz a la Naturaleza, metiéndonos esta clase de intervención urbanita y humana donde nos quepa. |
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Igualmente… ¿Quién dice que hace falta un chiringuito en medio del bosque o zona de recreo? ¿Quién manda construir barbacoas que pueden provocar, y de hecho, han provocado incendios?... |
Integrarse con lo Natural En lugares donde impera el sentimiento natural y el sentido común, se equipa sólo con lo imprescindible una zona de arboleda o bosque, diseminando a ambos lados del camino de acceso, pequeñas zonas provistas exclusivamente de una mesa con bancos, solitaria y mimetizada con el entorno. Y únicamente, a la entrada del área general, encontramos unos servicios comunes de aseo y de recogida de residuos, que son depositados allí por todos los excursionistas al salir del perímetro. Es sencillo, efectivo, económico y sobretodo ¡Lo más natural, lógico y con sentido común! Se evitan innecesarias aglomeraciones de gente que, por lógica, producen un mayor impacto negativo en la naturaleza. Una zona deseable por la gran mayoría de personas que asistimos a ellas, para pasar un día de campo, consiste simplemente en un pequeño claro entre la foresta. Una mesa, solitaria y aislada de las otras, lo suficiente para no molestarse, incluso con vegetación entre ellas, para ni verse, ni oírse gracias al adecuado alejamiento. De esta manera cada grupo de gente vive la Naturaleza en compañía de las personas con las que se lo ha propuesto, sin intromisiones de ningún tipo. Sin que sus animales incordien a otras personas, sin tener que aguantar el heavy-metal ni tampoco opuestos gustos musicales, y donde los niños jueguen sin molestar a nadie. Debería saber esta administración que cuando queremos estar con mucha gente nos vamos al fútbol, a los toros, o a un concierto. Que la montaña es más reposada… menos multitudinaria… menos ruidosa… En definitiva es otra cosa muy distinta de lo que, en su ignorancia promueven. |
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Porque no es necesaria una barbacoa, ni tampoco un chiringuito con bebidas, “si al monte vas, de lo que lleves comerás”. No es, ni preciso, ni necesario, que comamos de caliente. No pasa nada por comer ese día una comida en frío, es más rápido, más cómodo y nos deja más tiempo para disfrutar de los amigos, la familia y el entorno. En definitiva, ¿Por qué vamos al campo? Si es sólo a comer, es mejor quedarse en casa, pues allí sí que podremos disfrutar de mayores comodidades. Conclusión
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