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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell


Artículos

“Senderos verticales”

En la Silla del Cid

Resulta natural que el Cid, la singular montaña que domina el valle, donde se asientan las poblaciones de Elda y Petrel sea la figura dominante en los emblemas de dos de las tres sociedades montañeras de las citadas poblaciones. No es extraño por lo tanto, que en La Silla, su parte más altiva y aérea, los escaladores fijemos nuestra mirada sobre los altos murallones de roca que la defienden por la práctica totalidad de sus caras.

Internet, guías montañeras, e incluso publicaciones oficiales de la propia federación valenciana incurren continuamente en imprecisiones y equivocaciones, que sólo contribuyen a generar mayor confusión, distorsionando la historia del montañismo eldense y todo por culpa de la poca educación que, en materia de cultura montañera, tiene todavía este deporte en nuestro valle.
Este artículo pretende aportar datos sobre esos senderos verticales que, en su mayoría, son desconocidos por los escaladores del momento. Soy consciente de que, el mayor atractivo para las generaciones actuales está situado en la clásica y hoy seudo-vía ferrata de la Cara Norte del Cid, pero dejaré para un siguiente capítulo sobre esta montaña, el tratamiento exclusivo de esta ruta, para hacer aquí un recorrido general por todos los existentes en las diversas vertientes de la montaña, (por lo menos los que yo conozco) advirtiendo que ni uno sólo de ellos es seguro, ni siquiera para los más expertos escaladores. Deseo que quede bien claro, que en todo momento estamos hablando de altas paredes de roca caliza con un alto grado de descomposición. Que ya ha causado accidentes mortales.

La historia del asalto a estos precipicios se inició un 3 de Marzo de 1963 con la apertura de la vía Zapata al hombro del Cid, considerada como un IVº sup. en la escala de dificultad. La ruta la abrieron José Navarro y su hermano Pascual, tras cinco horas y media de escalada, empleando 10 clavijas y mosquetones y una cuerda de 40 metros, según reza en la ficha que obra en mi archivo. Yo mismo escalé aquella vía varias veces, entre 1967 y 1969. La roca se mantiene allí bastante sólida y fue una ruta regularmente frecuentada por los pocos escaladores que practicábamos en aquella década. A finales de los sesenta, con la apertura de la Cara Norte, esta zona quedó olvidada.

José Navarro en el primer largo de la vía Zapata, año 1963 y trazado de la ruta.

En aquellos años, supe por José Navarro (Pipona) que él y el ilicitano Juan Montesinos, alrededor de 1966 habían escalado una ruta en la cara Sur de la montaña, aunque ésta nunca ha sido localizada (Navarro la recuerda confusamente). La rojiza roca de las vertientes Sur y Este, aunque también con un grado considerable de descomposición, ofrecían mayores garantías de seguridad para la introducción de clavijas, que la horrenda cara Norte, mucho más descompuesta.

Si observamos detenidamente la barrera orientada al Este, vemos que varias rutas son factibles y lógicas.

La primera tentativa a la Cara Norte del Cid, la llevamos a cabo, inconscientemente Rafael Montero Fernández y yo, provistos de escaso y rudimentario material, pero mucho miedo e inexperiencia a mediados de 1967. El intento se llevó a cabo a la izquierda de la actual ruta clásica y no prosperó, retirándonos con gran susto en el cuerpo.

1 Parte final de la ruta Ilicitana que salva el primer muro
y corona la cima por el mismo itinerario común.
2 Variante Maestre-Botella, hasta la unión con la 1
y 3 Variante Pipona.


La primera ruta en la cara Norte fue abierta por los ilicitanos Juan Montesinos y Rafael Botella. Desconozco exactamente cuál fue el trazado inicial para salvar la primera barrera de roca, pero me contaron que fue bastante más a la derecha.
En 1971 al tener conocimiento de la apertura ilicitana Domingo Botella y yo abríamos la variante de entrada Maestre-Botella al primer muro, que con el tiempo se convertiría, por su trazado lógico, en la ruta clásica de la cara norte. Curiosamente, el mismo día José Navarro y su grupo, superaban también, pero después que nuestra cordada, otra nueva variante de entrada a la primera pared: la variante Pipona, en un trazado directo y mucho más difícil y peligroso, que necesitó el uso de estribos. Finalmente la variante Maestre-Botella se equipó como vía ferrata, ampliando el inicio.
En 1972 Antonio Riquelme y yo abriríamos la Vía Boinas Verdes, (IVº con mucho riesgo) una verdadera salvajada, que nunca he vuelto a repetir, por la peligrosidad y descomposición de la roca. Su situación se encuentra en la cara Este del Hombro del Cid. Una sucesión de paredes que superamos por el trazado más evidente, desembocan en la chimenea final, demasiado ancha, que nos obligó a escalarla por el interior, donde apenas pudimos meter seguros hasta la cima. La ruta no mereció nunca su repetición. Al menos Riquelme y yo, prometimos no volver a intentarla nunca.


Trazado de la vía Boinas Verdes y La cordada Maestre-Riquelme en 1972.

 

Diedro Martínez-Gil
A principios de los años ochenta Miguel Martínez Serrano y Francisco Agustín Juan Gil, junto a Joaquín Gómez Santa, todos ellos del Club Alpino Eldense abrieron, en la cara sur del Cid, el magnífico diedro que se observa en la parte final de la cumbre sur.
Llegaron hasta el pie del mismo, descendiendo desde la cima, tal y como se indica en la fotografía, denominándolo Diedro Martínez-Gil. El primer tramo presenta pasos de IIIº y posteriormente hasta el final la dificultad es de IVº.

El 18 de Mayo de 1980, en compañía de Antonio Cano, abrimos una nueva ruta en plena cara Norte del Cid, muy a la derecha de la ruta clásica, desde luego por terreno también descompuesto y de crítica escalada. La llamamos vía de la Zeta de IVº sup., 100 metros de altura y 160 de recorrido, en técnica mixta, empleando 8 clavijas y mosquetones y cuerda de 60. El mismo día la cordada Juan Vicente Valero y Mariano Segura, llevaron a cabo la segunda ascensión. El trazado dibuja una enorme “Z” en la pared buscando seguridad por la descompuesta roca y en auténtica cara Norte. Ninguno de los cuatro ha tenido ganas de repetirla nunca más.

Vía de la Zeta, Cara Norte

Coincidiendo con la realización del X Rallye Montañero del Club Alpino Eldense, en el año 1986, muy cerca del filo Sur, aunque orientada al Este, se habilitó una zona para la etapa de escalada, en esta singular prueba, abriéndose cinco itinerarios de escalada deportiva y poca altura. Los itinerarios fueron realizados por el equipo de escaladores de esta sociedad.

Dentro del recuadro, se encuentran las peñas donde se habilitó la etapa de escalada del Rallye. Las vías se encuentran orientadas al Este, por lo que en la fotografía, realizada desde la senda normal al llegar al hombro, vemos la parte contraria al trazado de las vías.

1: vía clásica (tiene además dos variantes). 2: vía Fisura Segura. 3: vía Coral. 4 Vía Solo para ti, y 5: vía Rompe Yemas.
Las dos últimas de IVº y las anteriores todas de IIIº.


Trazado de la elegante vía Rafael Vercher en el Pico Sur y ficha realizada por los aperturistas.


El último de los trazados existentes, hasta la fecha, en el Cid se logró en el filo Sur y surgió nuevamente a iniciativa de los socios del Club Alpino Eldense, Francisco Agustín Juan Gil y Miguel Martínez Serrano en 1997, durante mi segunda etapa en la presidencia del Club. Recuerdo que yo mismo realicé una serie de fotografías para estudiar la pared. Se pretendía reactivar la apertura de rutas de alto nivel y gran estilo, bajo de la denominación genérica de “Vías Alpino” (como la Alpino Uno en la cara Norte de la Foradá). Intervinieron en su apertura otros socios del Club y fue culminada finalmente por Juan Antonio Serrano y José Luís Peinado, llamándose Vía Rafael Vercher, en honor del socio de Honor del Alpino, colocándose una placa a tal efecto en la última reunión del itinerario, totalmente equipado con parabolts ,(dificultad Vº).
El resumen de escaladas en la Silla del Cid, son dos escaladas a la barrera Sur del hombro del Cid. (vía Zapata y vía Boinas Verdes) Cinco vías deportivas en la zona rocosa bajo el espolón Sur, (“clásicas”, “Fisura Segura”, “Coral”, “Sólo para ti” y “Rompe Yemas”). Una directa por el espolón Sur (vía “Rafael Vercher”) y dos rutas por la cara Norte, una de ellas con otras dos variantes (vía “Ilicitanos”, variante de entrada Maestre-Botella (hoy la vía clásica de la cara Norte) y variante Pipona y la vía “de la Zeta”. A ellas habremos de añadir la ilocalizable vía primera de José Navarro en la vertiente Sur o Este. No descarto que existan otros itinerarios en estas paredes. Hay además otros itinerarios o senderos con algunas trepadas por roca, en esta y también en la vertiente del Oeste, como la senda de la Cueva Perico que comenzamos a recorrer a finales de los años 60. Itinerarios que sólo son aptos para montañeros experimentados, por cuanto transcurren por pequeños tramos de roca.
Valga lo dicho como aportación al conocimiento de nuestras montañas y la historia de nuestro montañismo, evitando que nadie venga a falsear lo ocurrido, algo que ha venido ocurriendo con demasiada frivolidad en los últimos años.

Juan Manuel Maestre Carbonell


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