Curiosamente
Ghat, se ubica en la confluencia del Jupala Nala con el Nandakany River.
Nos entrevistamos con el alcalde o jefe de la aldea quien nos asegura
que mañana tendremos los 40 porteadores que necesitamos listos
para partir. Contratamos a dos porteadores para que recorran las aldeas
de la montaña reclutando gente. Mis compañeros han ocupado
el día acomodando las 42 cargas para el porteo. Regreso a tiempo
de darme un baño en una idílica cascada de frías
aguas. Isabelo se encarga por la noche de enseñar a nuestro cocinero
a hacer tortilla de patatas. ¡Esto marcha!
22 de Junio
Transportamos en camión los 1.150 kilos de nuestro equipo hasta
Ghat y encima viajamos nosotros. ¡La sensación de aventura
nos invade! A la llegada a Ghat multitud de gentes nos ayudan a transportar
nuestros bultos al otro lado de la aldea, que atravesamos ante la expectación
de todo el pueblo. Nos instalamos en un limpio albergue que tiene la aldea.
Hemalay, el cocinero nos ha hecho dos tortillas de patatas para chuparse
los dedos.
Viene a visitarnos todo el mundo. Toda la chiquillería del pueblo
lleva pegatinas de la expedición en su ropa. Nos acompañará
también Bahadur, un jovencísimo sherpa, primo del cocinero
a quien Alfonso “bautiza” como “Jhonny Sherpa”.
Uno de los porteadores nos enseña el registro de expediciones al
Trisul. Seis en total. Las últimas: una alemana y otra japonesa
en 1.981. La negociación sobre los días y el precio de cada
porteador nos llevan incontables horas.
23 de Junio
En grupos de tres, fotografiamos a todos los porteadores con sus cargas
que oscilan entre 24 y 27 kilos por persona y van saliendo en fila remontando
el Nandakany River. La marcha transcurre por lugares de gran belleza,
siempre junto al río. Hace calor. Debemos conformarnos con llegar
a Sitel. La desorganización de la caravana es evidente y tomamos
medidas `para organizarnos mejor mañana. Por ejemplo, el gas para
cocinar llega en último lugar a las cinco de la tarde, después
de cuatro horas de espera. Reorganizamos las cargas en función
de la necesidad de sus contenidos y las reasignamos a la gente más
joven y fuerte. Alfonso,
nuestro médico, pasa su acostumbrada consulta a los
hombres.
24 de Junio
Aprendimos de los errores de ayer y hoy salimos los últimos y sin
prisa recorremos aquellos fantásticos parajes. El trayecto de hoy
es corto y podemos divisar nuevamente y por última vez la cara
Oeste del Trisul y su cumbre. ¡Es impresionante! Llegamos a Sotul,
apenas una veintena de chabolas de adobe detenidas en el tiempo. Acampamos
después de la aldea, junto al río. El médico no da
abasto con su consulta. Hoy vienen incluso familiares de los porteadores
y para postre al anochecer se marcha a las montañas para ver a
una enferma y regresa extenuado.
25 de Junio
Muy temprano levantamos el campamento y continuamos la aproximación
a la montaña. En la aldea de Tatara nos espera el pueblo entero
y Alfonso ha de pasar consulta a la gente. Hay casos dramáticos.
En Tatara compramos una cabra que nos acompañara hasta el campamento
base. Llueve cuando entramos en la selva de Bhesarabowr y los porteadores
se ponen en huelga que resolvemos con determinación y suerte por
nuestra parte. Quedan todavía 5 horas para alcanzar el collado
de Lata Kopri, pero logramos que los porteadores nos sigan. En el alto
collado nos reconciliamos con nuestros porteadores, premiando su esfuerzo
con tabaco y regalos. Estamos empapados y aceptamos compartir en la cena
la cabra montes que han cazado.
26 de Junio
El Trisul se levanta increíblemente alto sobre nuestras cabezas,
tanto que es imposible ver la cima. Las paredes de roca son muy altas.
Nos ponemos en marcha. De nuevo la jungla de bambú, donde no existe
ninguna senda sobre la empinada y embarrada pendiente. A medio día
llegamos a Bhucjani y decidimos seguir hasta Chandania Ghat. Cruzar las
bravas aguas del Nandakany a esta altitud, cercana a los cuatro mil metros
ha sido un duro obstáculo y ya en el lado izquierdo del río,
superamos la lengua glaciar del Salisanmudar. Los hombres curiosamente
se descalzan sobre el hielo. El lugar no tiene enclave adecuado para acampar
y con las palas disponemos el espacio necesario sobre la caótica
morrena lateral del glaciar. La tarde se vuelve anaranjada y el paisaje
indescriptible.
27 de Junio
Al amanecer llueve torrencialmente. Durante la noche hemos ido acogiendo
en nuestra tienda pabellón a todos los porteadores y también
a la cabra. En todo el día sólo hemos salido al exterior
asustados por el estruendo el alud que llena de fino polvo el ambiente.
A las siete de la tarde para de llover y salgo a reconocer la ruta. Los
últimos estertores del sol tiñen de rosa todos los glaciares.
Parece que el mismo Dios ha venido a cerrar el día y aprovecho
para darle mi queja. ¡Dios santo cuanta agua en un solo día!
28 de Junio
Amanece y no llueve, pero el tiempo está inestable por lo que nos
damos prisa. Soy el último en remontar la primera cuesta y veo
con sorpresa y horror que toda la expedición ha bajado hasta el
arroyo, exponiéndose a los aludes de la cara Oeste del Trisul.
Les grito, pero no me oyen. Un alud revienta sobre el suelo cerca del
grupo. Bajo hasta ellos cuando creen haber llegado al emplazamiento del
campo base y les saco del error. No me creen, pero cuando les enseño
una lata de basura, comprueban que allí no hay rastros de nada
y me hacen caso. Instalamos el campamento y pagamos los sueldos a los
porteadores que esa misma tarde regresan a sus casas. Habíamos
contratado 41 porteadores por un sueldo de 9 días a razón
23 rupias por día, más otros 6 sueldos para portear su comida
y para avisarles. Nos había costado llevar los 1.250 kilos en total
hasta allí 9.331 Rs. Al cambio una 130.820.- pesetas. A la vuelta
serían sólo 17 los que necesitaríamos. Les hicimos
algunos regalos y nos despedimos de ellos hasta la vuelta.
29 de Junio
Amanece un día radiante. La bandera española ondea a 4.270
metros de altitud y 2400 bajo la cima del Trisul. No perdemos el tiempo
y ese mismo día remontamos la morrena del glacial que separa los
picos del Trisul y del Nanda Gunti. Alcanzamos el collado y dejamos instalados
los primeros 125 metros de cuerdas fijas en el corredor y un nido de material
sobre los 5000 metros aproximadamente. El día ha sido estupendo.
Hemos subido todos menos el médico. Una gigantesca águila
nos ha robado la cabra, que abierta en canal, se la llevó volando
a pesar de sus trece kilos de peso y estar enterrada en la nieve.
30 de Junio
Hoy comienzan los turnos de porteo y abrir ruta para Pio, para Isabelo
y para mí. Llegamos hasta las cuerdas fijas y logramos equipar
otros 400 metros y superar el corredor e instalar el primer campamento
de altura a los 5.480 metros sobre un maravilloso balcón que domina
todo el glaciar superior del Trisul y su magnifica barrera de roca. La
cumbre del Betartoli Himal nos parece cercana. La verticalidad de las
paredes y los continuos aludes asustan “de verdad”. Nos comunican
por la radio que el segundo grupo de porteo no llegará hasta aquí,
así que descendemos al campo base. El grupo está cerca de
unos 200 metros del final del corredor. Regresamos juntos. Venían
todos incluido el médico y el oficial de enlace, por lo que lo
transportado ha sido importante.
Estamos muy satisfechos de como va todo.
1 de Julio
Juan Vte. y Serrano han salido de madrugada con la misión de instalar
los últimos 200 metros de cuerda en el corredor y regresan a las
5 de la tarde. Durante todo el día les hemos visto acarrear por
el empinado corredor. Para el resto, hoy es nuestro día de descanso.
Al anochecer entra desde el fondo del valle una importante tormenta con
aparato eléctrico y llueve torrencialmente a pesar de la altitud.
Desde el interior de las tiendas nos sobrecoge el continuo flash blanco
y rojo de los cercanos rayos.
2 de Julio
Amanece lluvioso pero no es obstáculo para que subamos hasta el
campo uno, donde llegamos a las 4 de la tarde en medio de una pertinaz
nevada. Hemalay y Pio, regresan al Campo base y quedamos allí Isabelo, Peine y yo.
La tarde es fría y espectacular.
3 de Julio
La noche la he pasado fatal. A las 8.30 el termómetro marca 3 grados.
No hace frío. Nos comunican por radio que han salido hacia arriba
Serrano, Juan Vte., Moneo y Hemalay. El tiempo sigue desapacible. Sobre
el medio día llegan nuestros compañeros con las últimas
cargas. Les cedemos las tiendas y nos bajamos al campo base. Hoy es domingo
y lo celebramos dándole “un buen viaje” a la bota de
vino. Sabemos que estamos en el momento crucial de la expedición.
Ya tenemos en el campo uno todo lo necesario para montar el campo dos
y llevar a cabo desde allí el asalto final. Esto es como una carrera
de fórmula uno y si nos equivocamos en la estrategia podemos perder
la carrera. ¿Quién lo sabe?
4 de Julio
Amanece otro día malo. Comunicamos con las cordadas de arriba y
están estancadas sobre los 5.790 metros en medio de la niebla.
Deciden dejar todo el cargamento debidamente señalizado y regresan
a la base. Es imposible saber hacia donde se camina. Llegan al campamento
a las 6 de la tarde habiendo dejado el nido de material a los 5.820 metros
de altitud. Al anochecer observo que el tiempo mejora.
5 de Julio
A las 4 de la madrugada el techo de la tienda me aplasta la cara por la
cantidad de nieve que ha caído (menudo hombre del tiempo estoy
hecho). No conseguimos escuchar la radio Indú para saber la previsión.
Hay tensión y desánimo en el grupo. Creo que tenemos pocas
posibilidades pues, resulta evidente que se acerca el monzón. Mañana
quemaremos los últimos cartuchos. El plan subir, para no volver
a bajar.
6 de Julio
No esperamos más. El tiempo no mejora, pero a las 11 decidimos
salir a pesar de la gran granizada que está cayendo. Confiamos
que el tiempo ha de mejorar y queremos que nos encuentre lo más
arriba posible. Por tercera vez remonto el empinado corredor hasta el
campamento uno. Sale el sol y el atardecer es de los que no se olvidan
nunca. Llegamos a las 7 de la tarde. La temperatura, no obstante es de
5 bajo cero.
7 de Julio
Partimos hacia el Campo dos completando la señalización
de la ruta con banderas a lo largo del glaciar. Las nubes pasan “volando”
y de vez en cuando el estruendo de un alud nos hiela la sangre. Nos aproximamos
a los cortados de las paredes y la visón de nuestro campamento
1.500 metros más abajo es espeluznante. A las 6 de la tarde alcanzamos
el pequeño cuello bajo la arista final del Trisul a 6.240 metros
de altitud y plantamos las dos tiendas de campaña. El paisaje que
podemos ver hacia el oeste queda todo a nuestros pies. Al norte divisamos
claramente la inconfundible silueta del aislado y prohibido Kailas, dominando
solitario la meseta del cercano Tibet. Regresamos de noche al campo uno
donde han llegado el resto de compañeros y todos juntos nos reunimos
para el asalto final en aquel alto campamento. Me he mojado los pies tontamente
y estoy helado.
8 de Julio
El día es magnífico. Totalmente despejado. Vuelve la ilusión
y la esperanza al grupo. Hoy Peine y Moneo vuelven a subir al campo dos
para terminar de subir todo el aprovisionamiento. Los demás decidimos
descansar antes del asalto final, si el tiempo se mantiene como parece.
En el horizonte no se ve ninguna nube. Salvo por los sobresaltos de los
aludes, el campo uno resulta muy confortable.
9 de Julio
Amanece bien, pero a las dos horas de marcha se estropea y llegamos al
campo dos entre nieve y ráfagas de viento. Yo llego mal a causa
de haberme mojado los pies tengo faringitis y me cuesta y duele al respirar.
Llego el último con Alfonso al campo dos con las puntas de los
dedos de los pies heladas e insensibles. El cuidado de los compañeros
me reanima y finalmente me quedo profundamente dormido.
10 de Julio
Un día tonto y totalmente en blanco. Serrano e Isabelo han avanzado
un tramo sobre un hielo durísimo, el resto estamos adormilados
dentro de las tiendas. El día es horrible. Todos estamos mal. La
cima se presiente cercana.
11 de julio
Hemos dormido nada o mal, contando las horas para la llegada de la luz.
La ventisca no cesa. Alfonso, Pio y Moneo, no se encuentran bien y decido
que bajen al campo base. Yo tampoco estoy en condiciones. Me cuesta hablar
y tragar, pero no debo dejar el grupo. Estamos hartos de la espera y le
propongo a Serrano salir a pesar del viento, pero sólo logramos
llegar hasta el final de las cuerdas fijas del día anterior. La
ventisca arrecia y regresamos a las tiendas. Los tres que se habían
bajado, suben otra vez al campamento. Imposible ver nada. Al poco llega
nuestro cocinero Hemalay, sólo y cargado con raciones de ataque
para aguantar más tiempo allí arriba. Nos trae alegría.
Llegamos a pensar que aquello quería decir algo, a pesar de que
Hemalay, sin gafas ha llegado casi ciego y Alfonso ha de curarle. Las
sorpresas no acaban, pues poco después llega también el
joven “Jhonny” que ha seguido a su primo sin que éste
lo supiera. Fue una locura pues llegó sin piolet y en zapatillas,
tiritando de frío y de noche.
12 de Julio
Peine e Isabelo han salido a la una de la madrugada para intentar solucionar
el paso del desplome de hielo que nos cierra el paso. He estado todo el
tiempo pendiente de ellos, pues les escuchaba hablar perfectamente desde
allí. No puedo pegar ojo y estoy bajo de moral. Nos estamos estrellando
contra esta muralla. A las siete regresan cansados a las tiendas y abatidos
por no haber logrado superar el problema. El tiempo no mejora y Alfonso
encabeza la caravana de retirada con los enfermos. Nos quedamos Peine,
Juan Vte., Isabelo, Serrano y yo y todo el día lo dedicamos a derretir
agua. Estamos tan deteriorados que sabemos que habrá de ser o mañana
o nunca.
13 de Julio
Habíamos acordado hacer un ataque en plan “machacón”
al paso que fuera, siempre hacia arriba. Llevaríamos una tienda
de campaña para el caso de que no pudiéramos bajar, poder
protegernos en la altitud. A la una iniciamos el asalto. Una primera cordada:
Peine, Serrano y Juan Vte., van delante equipando con cuerdas un trazado
alternativo que vimos ayer, e Isabelo y yo cargaríamos con la alimentación
y la tienda de campaña y les seguiríamos más tarde.
Al amanecer los tres puntos negros se mueven lentamente pero ya han salido
del atolladero que nos había retenido los días anteriores.
El tiempo comienza a ser inestable. El viento nos impide comunicarnos
a las dos cordadas. En los tramos verticales de la arista de hielo perdemos
de vista a la primera cordada, pero veo caer una manopla que pasa por
encima de mi cabeza y se precipita hacia el campamento dos. Isabelo se
queja de un dolor fuerte y yo estoy poco menos que agotado. No puedo respirar
por el peso de la mochila y la faringitis que se ha agudizado. Escuchamos
voces desde arriba que el viento impide entender. En un respiro del aíre
entendemos claramente “Serrano” y “accidente”.
Es Peine que esta gritando. Al rato nos dicen que bajan y regresamos a
esperarles al calor de las tiendas. Isabelo comunica con Alfonso para
que le asesore sobre las heridas que todavía desconocemos. Cuesta
comunicar por radio.
Llegan tarde. Serrano trae la mano izquierda totalmente ensangrentada
dentro de la manopla de lana que no ha querido sacarse. Toman la sopa
que habíamos preparado e Isabelo realiza la inspección de
la herida que le va narrando por radio al médico. Peine trae totalmente
rajada la chaqueta de goretex por el abrasamiento de la cuerda al soportar
la caída de cerca de cien metros que ha sufrido Serrano. Siguiendo
indicaciones del galeno le suministramos calmantes y rápidamente
descendemos para evacuar al herido.
Larga, agotadora, alucinante noche estrellada, fría, triste y peligroso
descenso por el helado corredor de hielo atado a un Serrano totalmente
grogui a causa de los calmantes suministrados. Al pie del canalón
dejó al herido en manos de mis compañeros y ya no recuerdo
como llegué al campamento base casi amaneciendo.
14 de Julio
Desde la llegada, Alfonso había hecho la primera cura de urgencia
al herido y había decidido su evacuación inmediata a causa
de una fractura abierta de cubito y radio en la mano izquierda. Me despertaron
a media mañana y pude verles partir entre sueños. Alfonso,
Pio y Gandi, el oficial de enlace, acompañan a Serrano. El campamento
quedó sumido en una gran tristeza por todo lo ocurrido. Necesité
todo el día para reponerme.
15 de Julio
Hemalay y Moneo han subido a los campamentos de altura para recuperar
todo el material, mientras los demás comenzamos a preparar cargas
de 25 kilos para los porteadores. En el cielo el águila ha vuelto
a venir. Si pesásemos menos, sólo faltaría que se
nos llevase a nosotros también, aunque con lo del peso no me quedo
del todo tranquilo. El bicho parece un bombardero gigantesco.
16 de Julio
Continuamos limpiando y quemando toda la basura del campamento y haciendo
paquetes con la que no podemos quemar, a fin de que el lugar quede como
estaba. Peine tiene una diarrea que no logra cortar con nada. Ya no nos
queda tabaco y fumamos lo que sea, da igual Té que manzanilla.
El tiempo hoy es bueno.
17 de Julio
No hay ganas de hacer nada. Sólo queremos salir de aquí,
donde ya no hacemos nada, pero nuestros porteadores no llegan. Hacia el
medio día advertimos que vendrán por el humo que vemos al
fondo del valle, pero ya sabemos que hoy tampoco partiremos. Por fin llegan
y nos traen una carta de Alfonso fechada ayer en Tatara el 16, lo cual
quiere decir que han tenido problemas para cruzar el río, extremo
que nos confirman los porteadores. Hemos vuelto a plantar una de las tiendas
grandes, con resignación y a medida que van llegando el resto de
porteadores les vamos acogiendo para pasar finalmente una noche de perros.
18 de Julio
Muy temprano iniciamos la retirada del campo base. El paisaje ha cambiado
sustancialmente con el monzón. El crecimiento de la vegetación
es espectacular. En Chandania Ghat, donde sólo había un
poco de pasto, las plantas tienen más de un metro de altura. El
sendero que habíamos dejado marcado al venir ya no existe y hay
que volver a trazarlo de nuevo. Sólo logramos llegar al collado
de Lata Copri, cuando pensaba que avanzaríamos más lejos.
19 de Julio
De nuevo zonas selváticas. Cruzamos Tatara y seguimos hasta Sotul.
Nos traen gente enferma y con heridas, pero ya no tenemos con nosotros
al médico y hacemos lo que podemos. Muchos de los porteadores y
el Jefe, Kunwar Shing son de allí y hacen una pequeña fiesta
en nuestro honor a la que no nos podemos negar. Alan Shing, otro de nuestros
porteadores nos lleva a ver su tienda en la aldea, que no es más
que un armario pequeño, a modo de economato donde hay todo lo necesario
para subsistir en la montaña. La luz del atardecer, fue una luz
totalmente nueva para mí.
20 de Julio
El día amanece plomizo, pero a las 6 ya estamos en camino. El monzón
ha crecido el río desorbitadamente y la corriente es muy rápida.
Los porteadores se niegan a cruzar. Isabelo se ata una cuerda a la cintura
y se lanza al río logrando atravesar el ancho cauce para montar
una tirolina por donde atravesamos bultos y hombres. Por fin llegamos
a Ghat donde una buena ducha me dejó nuevo después de haber
estado enfermo toda la tarde a causa de probable corte de digestión.
Pagamos a los porteadores y les invitamos a una fiesta para el día
siguiente.
21 de Julio
A media noche, todos los que estábamos durmiendo en la calle, hemos
de buscar refugio bajo una pertinaz lluvia. Hablamos con un hombre que
llevó a nuestros compañeros hasta Risikhies y sabemos que
estaban bien. Kunwar Shing, el jefe de porteadores ha subido a las montañas
a una destilería ilegal para comprar cerveza, pero como no había
ha bajado con unas botellas “diabólicas”. La fiesta
se prolonga y acabamos todos con una general cogorza.
22 de Julio
Día anclados en Ghat. Visita al barbero, al fotógrafo del
pueblo que todavía pinta a mano las fotografías en color
y paseos por la diminuta aldea. A las 8 de la tarde nos comunican que
el autocar ha llegado a Nandaprayang, pero no puede llegar hasta aquí.
23 de Julio
Llueve monzónicamente y los rayos son continuos en una tormenta
de “aupa”. A las siete nos ponemos en marcha en una furgoneta,
con todo el equipaje que nos lleva hasta nuestro autocar. El resto del
día es un azaroso viaje hasta llegar a Dheli. Alfonso nos cuenta
que Serrano está en un hospital bien atendido y está bien.
Respiramos más tranquilos.
24 de Julio
La única tarea del día es ir a ver a nuestro compañero
internado en el Holy Famili Hospital. Le he gastado una broma al llegar
y como iba yo vestido totalmente con ropa hindú, no me ha reconocido.
La verdad es que he perdido muchos kilos. Le operan nuevamente mañana.
Ha tenido suerte que Alfonso estuviera allí. En el primer hospital,
nos cuenta que querían cortarle la mano afectada por la gangrena,
pero Alfonso lo evitó sacándole de allí y trayéndole
a un hospital privado. No nos queda un duro, pero afortunadamente llevo
la tarjeta Visa.
25 de Julio
Unos van al Hospital y otros nos quedamos en el cuartel de montaña
organizando bultos y papeleo burocrático. Hemalay, nuestro cocinero
se marcha hoy y ha comprado una horrible botella de licor con sabor a
flores que no tenemos más remedio que probar. Serrano sale bien
de la operación y en unos días estará nuevo.

Junto a Tensing
Norgay, el Sherpa que junto a Edmund Hillary
había coronado por primera vez al Everest el día 29 de mayo
de 1953.
26 de Julio
Nos llaman nuestras mujeres desde España y les decimos que Alfonso
y Serrano están en un hotel de lujo, pero tengo la sensación
que sospechan algo. Luego supe que algún radioaficionado había
interceptado las conversaciones de nuestra radio el día del accidente
y la noticia les llegó a Elda. Visita al hospital a dar ánimos
al compañero. Por la noche vemos a Mandi Sing del Ibex Expeditión
en su casa, donde ha organizado una reunión en nuestro honor y
me regala un libro. La cena como siempre en el Taj Palas Hotel.
27 de Julio
La alegría del día es que sacamos a Serrano a la calle a
comer con nosotros, pero hemos de llevarlo al hospital antes de la cena.
El día lo empleamos en hacer algunas compras. Todos juntos de nuevo,
habíamos recobrado la alegría.
28 de Julio
Hoy le dan el alta a Serrano. Nermalá, la chica hindú que
habla español y que es enfermera del hospital nos acompaña
por la ciudad. El resto del día es de relax total. Hemos decidido
ir mañana a Agra para ver el Taj Mahal.
29 de Julio
La estación de Dheli esta abarrotada. Tenemos billete en el tren
turístico que en tres horas nos lleva a Agra. Nos acompañan
Uttam y Rakesh Verma, que son nuestros consejeros y cicerones desde hace
días. El Taj Mahal resulta francamente impresionante y la ciudad
también. También visitamos el fuerte rojo. Por la tarde
Uttam se retrasa y perdemos el tren de las 7, por lo que tomaríamos
otro a las 2 de la madrugada, que iba a ser una de las experiencias más
increíbles de mi vida, pues nunca había viajado en el techo
de un tren esquivando túneles y puentes. “Alucinante”
hasta que la policía nos bajó a palos.
30 de Julio
Llegamos a Dheli a las siete de la mañana. El día es frenético,
vendiendo el equipo que nos sobra, para conseguir dinero que nos falta.
Llevamos 150 kilos de exceso todavía pero Air France, se muestra
muy comprensiva y nos cuela todo el sobrante. El Jumbo nos lleva de regreso
a Europa.
31 de Julio
Aterrizaje en Paris y nuevo vuelo hasta Madrid. Allí nos esperan
nuestras mujeres que se han desplazado hasta la capital de España
para recibirnos antes. Todos coincidimos en que son “una tías
estupendas” Nos encontramos en la estación de Chamartín
en una escena propia de una película y junto regresamos a Elda
cuando finalizaba el día, el mes y nuestra aventura frustrada.
Tal vez mi plegaria, escrita en caliente, al pie del Trisul, pueda definir
mejor el tiempo vivido y la importancia que tiene, en la vida la verdadera
amistad.
No. No ha terminado como esperaba. No
se ha culminado el objetivo que tanto nos hizo soñar. No hay cumbre.
No hay triunfo, pero tampoco hay vacío en el alma; por el contrario,
la siento llena de sensaciones, repleta de nuevas esperanzas. Esperanzan
que ya no se cifran en un día claro, como ocurría, arriba,
en la montaña. Ya no hay días grises, ni el viento azotará
más mi cara. Ya no me preocupa la intensa nevada… Esperanzas
que ni siquiera se cifran en volver a pisar mi tierra chica… Mi
patria. ¡Hay ilusión! Por el reencuentro con los camaradas,
saber que están bien, que todo se arregle con una pequeña
intervención quirúrgica a tiempo y que todo quede en nada.
¿Qué importa lo demás? ¡Ya nada importa nada!
, pero hay que tener esperanzas.
Campamento base, 14/7/83