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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell


Memorias de expediciones

 

“HIMALAYA-83”

Elda al Himalaya




Grupo Expedicionario

 

Este, es el diario de un loco convencido, al que no le gusta el mundo de los cuerdos, ni sus leyes por ley, ni sus máximas divinas.
Destapar los ojos a los convencidos, sea su moral cual sea, no es mi rumbo, ni es mi camino; que abrir los míos propios, es esfuerzo que siempre duele, rompe patrones y endurece y ablanda el alma, según venga el palo por donde venga.
No es regalo para nadie, ni historia que nadie lea, es vida y sentimiento de un minúsculo lapso de tiempo, de este loco convencido, a fuerza de tanta locura en ese mundo de cuerdos, que para mí no tiene cura.
Si acaso, es herencia para mis “caramelicos”, si es que creyeran un día en mí, y para leer tienen paciencia.

Aldea de Ghat, 22 de Julio de 1.983

 

Diario de la Expedición de Juan M. Maestre

Se trata del diario resumido del viaje, extractado del diario general más extenso y completo


13 de Junio
Viaje en tren Elda-Madrid en el correo nocturno. Noche en el tren

14 de Junio
Vuelo Madrid-París donde tenemos que hacer escala. Pasamos la noche en un hotel parisino. Afortunadamente nuestro contacto con la compañía Air France se ha portado maravillosamente permitiéndonos todo el exceso de equipaje que llevamos.

15 de Junio
Con retraso a causa de una huelga del personal de la compañía, despegamos pasado el medio día rumbo a Nueva Delhi. Tres comidas a bordo y una escala en Karachi, nos dejan rendidos. ¡En fin! ¡Así viajamos los pobres! Esto no es una federación cualquiera. Esto es la de Montaña, que es lo mismo que decir “esto es nada”

16 de junio
Llegamos al país de la paciencia. Nos espera Mandi Sing, nuestro contacto de “Ibex Expeditión” para llevarnos al I.M.F. (Indian Mountanering Foundatión), el cuartel general de la federación India de Montañismo donde nos alojamos con parte de nuestro equipaje. Todavía no hemos retirado de la aduana indú el resto. No llegamos a un acuerdo global con la empresa y sólo le contratamos los servicios de un autocar para realizar el viaje hasta la región del Garhwal.

17 de Junio
Un grupo ha estado todo el día en aduanas intentando sacar nuestro equipo. (desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde) Hemos logrado retirar el equipo normal, (25 bultos), pero el gas propano, sólo lo hemos podido ver. El otro grupo ha conseguido hacerse con toda la alimentación que faltaba. La gran habitación que nos aloja se ha convertido en una especie de campo de batalla, con todo el equipo esparcido por los suelos.

18 de Junio
Hemos logrado retirar el gas propano en sólo dos horas. Todo un record para este país. Hoy gestionamos también con existo la licencia para la radio y también matasellar las 800 postales que traemos con nosotros para remitir a los colaboradores. En la habitación Moneo y Serrano han hecho un buen trabajo y ya parece otra cosa. El autocar dormirá esta noche en la puerta esperándonos para partir a primera hora.

19 de Junio
Partimos rumbo a Rishikies, con parada a comer en el Motel Polarois Roorkee donde todo el tiempo han estado poniendo música europea, incluido villancicos navideños. En Rishikies, junto al Ganges nos hospedamos en el Garhwal Mandal Vikas Nigam. La ciudad es de una religiosidad muy presente y el colorido y olor a incienso penetrantes. Caía la tarde cuanto también nosotros nos purificamos en el río sagrado. Grande, Fuerte, Impresionante. Al caer la tarde los cánticos resuenan por toda la ciudad. Hoy nos hemos enterado que una expedición japonesa y dos alemanas, intentaron el año pasado la cara Oeste del Trisul sin conseguirlo. Esperamos tener mejor suerte, pero nos hemos quedado “de piedra”

20 de Junio
Poco que decir y mucho, sobre la belleza del paisaje pre-himalayico. Todo el día lo hemos empleado en recorrer tan sólo los 162 kilómetros que separan Rishikies de Nandaprayang. El conductor de nuestro autocar, no cesa de masticar coca. El viaje resulta “inolvidable”. Pasamos el primer control de seguridad en la ciudad de Srinagar. La temperatura que había sido hasta aquel momento agobiante, mejora. En Nandaprayang se nos une el cocinero Hemalay.

21 de Junio

Continuamos en Nandaprayang en la desembocadura del Nandakany River, justo en la confluencia con el Alakanda River. El tiempo parece haberse detenido en este lugar y en este momento. En Chamoli compramos hortalizas y frutas y en Gopeshwar divisamos por primera vez la cara Oeste del Trisul, imponente y magnifica junto al Nanda Gunti de afilados perfiles. La gente de la zona es amable y simpática y las autoridades nos facilitan los permisos para la contratación de los porteadores.Por la tarde me acerco con Gandi, nuestro oficial de enlace a la aldea de Ghat, que dista de Nandaprayang a unos 20 kilómetros.
Cara Oeste del Trisul
Cara Oeste del Trisul

Curiosamente Ghat, se ubica en la confluencia del Jupala Nala con el Nandakany River. Nos entrevistamos con el alcalde o jefe de la aldea quien nos asegura que mañana tendremos los 40 porteadores que necesitamos listos para partir. Contratamos a dos porteadores para que recorran las aldeas de la montaña reclutando gente. Mis compañeros han ocupado el día acomodando las 42 cargas para el porteo. Regreso a tiempo de darme un baño en una idílica cascada de frías aguas. Isabelo se encarga por la noche de enseñar a nuestro cocinero a hacer tortilla de patatas. ¡Esto marcha!

22 de Junio
Transportamos en camión los 1.150 kilos de nuestro equipo hasta Ghat y encima viajamos nosotros. ¡La sensación de aventura nos invade! A la llegada a Ghat multitud de gentes nos ayudan a transportar nuestros bultos al otro lado de la aldea, que atravesamos ante la expectación de todo el pueblo. Nos instalamos en un limpio albergue que tiene la aldea. Hemalay, el cocinero nos ha hecho dos tortillas de patatas para chuparse los dedos.
Viene a visitarnos todo el mundo. Toda la chiquillería del pueblo lleva pegatinas de la expedición en su ropa. Nos acompañará también Bahadur, un jovencísimo sherpa, primo del cocinero a quien Alfonso “bautiza” como “Jhonny Sherpa”. Uno de los porteadores nos enseña el registro de expediciones al Trisul. Seis en total. Las últimas: una alemana y otra japonesa en 1.981. La negociación sobre los días y el precio de cada porteador nos llevan incontables horas.

23 de Junio
En grupos de tres, fotografiamos a todos los porteadores con sus cargas que oscilan entre 24 y 27 kilos por persona y van saliendo en fila remontando el Nandakany River. La marcha transcurre por lugares de gran belleza, siempre junto al río. Hace calor. Debemos conformarnos con llegar a Sitel. La desorganización de la caravana es evidente y tomamos medidas `para organizarnos mejor mañana. Por ejemplo, el gas para cocinar llega en último lugar a las cinco de la tarde, después de cuatro horas de espera. Reorganizamos las cargas en función de la necesidad de sus contenidos y las reasignamos a la gente más joven y fuerte. Alfonso, nuestro médico, pasa su acostumbrada consulta a los hombres.

24 de Junio
Aprendimos de los errores de ayer y hoy salimos los últimos y sin prisa recorremos aquellos fantásticos parajes. El trayecto de hoy es corto y podemos divisar nuevamente y por última vez la cara Oeste del Trisul y su cumbre. ¡Es impresionante! Llegamos a Sotul, apenas una veintena de chabolas de adobe detenidas en el tiempo. Acampamos después de la aldea, junto al río. El médico no da abasto con su consulta. Hoy vienen incluso familiares de los porteadores y para postre al anochecer se marcha a las montañas para ver a una enferma y regresa extenuado.

25 de Junio
Muy temprano levantamos el campamento y continuamos la aproximación a la montaña. En la aldea de Tatara nos espera el pueblo entero y Alfonso ha de pasar consulta a la gente. Hay casos dramáticos. En Tatara compramos una cabra que nos acompañara hasta el campamento base. Llueve cuando entramos en la selva de Bhesarabowr y los porteadores se ponen en huelga que resolvemos con determinación y suerte por nuestra parte. Quedan todavía 5 horas para alcanzar el collado de Lata Kopri, pero logramos que los porteadores nos sigan. En el alto collado nos reconciliamos con nuestros porteadores, premiando su esfuerzo con tabaco y regalos. Estamos empapados y aceptamos compartir en la cena la cabra montes que han cazado.

26 de Junio
El Trisul se levanta increíblemente alto sobre nuestras cabezas, tanto que es imposible ver la cima. Las paredes de roca son muy altas. Nos ponemos en marcha. De nuevo la jungla de bambú, donde no existe ninguna senda sobre la empinada y embarrada pendiente. A medio día llegamos a Bhucjani y decidimos seguir hasta Chandania Ghat. Cruzar las bravas aguas del Nandakany a esta altitud, cercana a los cuatro mil metros ha sido un duro obstáculo y ya en el lado izquierdo del río, superamos la lengua glaciar del Salisanmudar. Los hombres curiosamente se descalzan sobre el hielo. El lugar no tiene enclave adecuado para acampar y con las palas disponemos el espacio necesario sobre la caótica morrena lateral del glaciar. La tarde se vuelve anaranjada y el paisaje indescriptible.

27 de Junio
Al amanecer llueve torrencialmente. Durante la noche hemos ido acogiendo en nuestra tienda pabellón a todos los porteadores y también a la cabra. En todo el día sólo hemos salido al exterior asustados por el estruendo el alud que llena de fino polvo el ambiente. A las siete de la tarde para de llover y salgo a reconocer la ruta. Los últimos estertores del sol tiñen de rosa todos los glaciares. Parece que el mismo Dios ha venido a cerrar el día y aprovecho para darle mi queja. ¡Dios santo cuanta agua en un solo día!

28 de Junio
Amanece y no llueve, pero el tiempo está inestable por lo que nos damos prisa. Soy el último en remontar la primera cuesta y veo con sorpresa y horror que toda la expedición ha bajado hasta el arroyo, exponiéndose a los aludes de la cara Oeste del Trisul. Les grito, pero no me oyen. Un alud revienta sobre el suelo cerca del grupo. Bajo hasta ellos cuando creen haber llegado al emplazamiento del campo base y les saco del error. No me creen, pero cuando les enseño una lata de basura, comprueban que allí no hay rastros de nada y me hacen caso. Instalamos el campamento y pagamos los sueldos a los porteadores que esa misma tarde regresan a sus casas. Habíamos contratado 41 porteadores por un sueldo de 9 días a razón 23 rupias por día, más otros 6 sueldos para portear su comida y para avisarles. Nos había costado llevar los 1.250 kilos en total hasta allí 9.331 Rs. Al cambio una 130.820.- pesetas. A la vuelta serían sólo 17 los que necesitaríamos. Les hicimos algunos regalos y nos despedimos de ellos hasta la vuelta.

29 de Junio
Amanece un día radiante. La bandera española ondea a 4.270 metros de altitud y 2400 bajo la cima del Trisul. No perdemos el tiempo y ese mismo día remontamos la morrena del glacial que separa los picos del Trisul y del Nanda Gunti. Alcanzamos el collado y dejamos instalados los primeros 125 metros de cuerdas fijas en el corredor y un nido de material sobre los 5000 metros aproximadamente. El día ha sido estupendo. Hemos subido todos menos el médico. Una gigantesca águila nos ha robado la cabra, que abierta en canal, se la llevó volando a pesar de sus trece kilos de peso y estar enterrada en la nieve.

30 de Junio
Hoy comienzan los turnos de porteo y abrir ruta para Pio, para Isabelo y para mí. Llegamos hasta las cuerdas fijas y logramos equipar otros 400 metros y superar el corredor e instalar el primer campamento de altura a los 5.480 metros sobre un maravilloso balcón que domina todo el glaciar superior del Trisul y su magnifica barrera de roca. La cumbre del Betartoli Himal nos parece cercana. La verticalidad de las paredes y los continuos aludes asustan “de verdad”. Nos comunican por la radio que el segundo grupo de porteo no llegará hasta aquí, así que descendemos al campo base. El grupo está cerca de unos 200 metros del final del corredor. Regresamos juntos. Venían todos incluido el médico y el oficial de enlace, por lo que lo transportado ha sido importante.
Estamos muy satisfechos de como va todo.

1 de Julio
Juan Vte. y Serrano han salido de madrugada con la misión de instalar los últimos 200 metros de cuerda en el corredor y regresan a las 5 de la tarde. Durante todo el día les hemos visto acarrear por el empinado corredor. Para el resto, hoy es nuestro día de descanso. Al anochecer entra desde el fondo del valle una importante tormenta con aparato eléctrico y llueve torrencialmente a pesar de la altitud. Desde el interior de las tiendas nos sobrecoge el continuo flash blanco y rojo de los cercanos rayos.

2 de Julio
Amanece lluvioso pero no es obstáculo para que subamos hasta el campo uno, donde llegamos a las 4 de la tarde en medio de una pertinaz nevada. Hemalay y Pio, regresan al Campo base y quedamos allí Isabelo, Peine y yo. La tarde es fría y espectacular.

3 de Julio
La noche la he pasado fatal. A las 8.30 el termómetro marca 3 grados. No hace frío. Nos comunican por radio que han salido hacia arriba Serrano, Juan Vte., Moneo y Hemalay. El tiempo sigue desapacible. Sobre el medio día llegan nuestros compañeros con las últimas cargas. Les cedemos las tiendas y nos bajamos al campo base. Hoy es domingo y lo celebramos dándole “un buen viaje” a la bota de vino. Sabemos que estamos en el momento crucial de la expedición. Ya tenemos en el campo uno todo lo necesario para montar el campo dos y llevar a cabo desde allí el asalto final. Esto es como una carrera de fórmula uno y si nos equivocamos en la estrategia podemos perder la carrera. ¿Quién lo sabe?

4 de Julio
Amanece otro día malo. Comunicamos con las cordadas de arriba y están estancadas sobre los 5.790 metros en medio de la niebla. Deciden dejar todo el cargamento debidamente señalizado y regresan a la base. Es imposible saber hacia donde se camina. Llegan al campamento a las 6 de la tarde habiendo dejado el nido de material a los 5.820 metros de altitud. Al anochecer observo que el tiempo mejora.

5 de Julio
A las 4 de la madrugada el techo de la tienda me aplasta la cara por la cantidad de nieve que ha caído (menudo hombre del tiempo estoy hecho). No conseguimos escuchar la radio Indú para saber la previsión. Hay tensión y desánimo en el grupo. Creo que tenemos pocas posibilidades pues, resulta evidente que se acerca el monzón. Mañana quemaremos los últimos cartuchos. El plan subir, para no volver a bajar.

6 de Julio
No esperamos más. El tiempo no mejora, pero a las 11 decidimos salir a pesar de la gran granizada que está cayendo. Confiamos que el tiempo ha de mejorar y queremos que nos encuentre lo más arriba posible. Por tercera vez remonto el empinado corredor hasta el campamento uno. Sale el sol y el atardecer es de los que no se olvidan nunca. Llegamos a las 7 de la tarde. La temperatura, no obstante es de 5 bajo cero.

7 de Julio
Partimos hacia el Campo dos completando la señalización de la ruta con banderas a lo largo del glaciar. Las nubes pasan “volando” y de vez en cuando el estruendo de un alud nos hiela la sangre. Nos aproximamos a los cortados de las paredes y la visón de nuestro campamento 1.500 metros más abajo es espeluznante. A las 6 de la tarde alcanzamos el pequeño cuello bajo la arista final del Trisul a 6.240 metros de altitud y plantamos las dos tiendas de campaña. El paisaje que podemos ver hacia el oeste queda todo a nuestros pies. Al norte divisamos claramente la inconfundible silueta del aislado y prohibido Kailas, dominando solitario la meseta del cercano Tibet. Regresamos de noche al campo uno donde han llegado el resto de compañeros y todos juntos nos reunimos para el asalto final en aquel alto campamento. Me he mojado los pies tontamente y estoy helado.

8 de Julio
El día es magnífico. Totalmente despejado. Vuelve la ilusión y la esperanza al grupo. Hoy Peine y Moneo vuelven a subir al campo dos para terminar de subir todo el aprovisionamiento. Los demás decidimos descansar antes del asalto final, si el tiempo se mantiene como parece. En el horizonte no se ve ninguna nube. Salvo por los sobresaltos de los aludes, el campo uno resulta muy confortable.

9 de Julio
Amanece bien, pero a las dos horas de marcha se estropea y llegamos al campo dos entre nieve y ráfagas de viento. Yo llego mal a causa de haberme mojado los pies tengo faringitis y me cuesta y duele al respirar. Llego el último con Alfonso al campo dos con las puntas de los dedos de los pies heladas e insensibles. El cuidado de los compañeros me reanima y finalmente me quedo profundamente dormido.

10 de Julio
Un día tonto y totalmente en blanco. Serrano e Isabelo han avanzado un tramo sobre un hielo durísimo, el resto estamos adormilados dentro de las tiendas. El día es horrible. Todos estamos mal. La cima se presiente cercana.

11 de julio
Hemos dormido nada o mal, contando las horas para la llegada de la luz. La ventisca no cesa. Alfonso, Pio y Moneo, no se encuentran bien y decido que bajen al campo base. Yo tampoco estoy en condiciones. Me cuesta hablar y tragar, pero no debo dejar el grupo. Estamos hartos de la espera y le propongo a Serrano salir a pesar del viento, pero sólo logramos llegar hasta el final de las cuerdas fijas del día anterior. La ventisca arrecia y regresamos a las tiendas. Los tres que se habían bajado, suben otra vez al campamento. Imposible ver nada. Al poco llega nuestro cocinero Hemalay, sólo y cargado con raciones de ataque para aguantar más tiempo allí arriba. Nos trae alegría. Llegamos a pensar que aquello quería decir algo, a pesar de que Hemalay, sin gafas ha llegado casi ciego y Alfonso ha de curarle. Las sorpresas no acaban, pues poco después llega también el joven “Jhonny” que ha seguido a su primo sin que éste lo supiera. Fue una locura pues llegó sin piolet y en zapatillas, tiritando de frío y de noche.

12 de Julio
Peine e Isabelo han salido a la una de la madrugada para intentar solucionar el paso del desplome de hielo que nos cierra el paso. He estado todo el tiempo pendiente de ellos, pues les escuchaba hablar perfectamente desde allí. No puedo pegar ojo y estoy bajo de moral. Nos estamos estrellando contra esta muralla. A las siete regresan cansados a las tiendas y abatidos por no haber logrado superar el problema. El tiempo no mejora y Alfonso encabeza la caravana de retirada con los enfermos. Nos quedamos Peine, Juan Vte., Isabelo, Serrano y yo y todo el día lo dedicamos a derretir agua. Estamos tan deteriorados que sabemos que habrá de ser o mañana o nunca.

13 de Julio
Habíamos acordado hacer un ataque en plan “machacón” al paso que fuera, siempre hacia arriba. Llevaríamos una tienda de campaña para el caso de que no pudiéramos bajar, poder protegernos en la altitud. A la una iniciamos el asalto. Una primera cordada: Peine, Serrano y Juan Vte., van delante equipando con cuerdas un trazado alternativo que vimos ayer, e Isabelo y yo cargaríamos con la alimentación y la tienda de campaña y les seguiríamos más tarde. Al amanecer los tres puntos negros se mueven lentamente pero ya han salido del atolladero que nos había retenido los días anteriores. El tiempo comienza a ser inestable. El viento nos impide comunicarnos a las dos cordadas. En los tramos verticales de la arista de hielo perdemos de vista a la primera cordada, pero veo caer una manopla que pasa por encima de mi cabeza y se precipita hacia el campamento dos. Isabelo se queja de un dolor fuerte y yo estoy poco menos que agotado. No puedo respirar por el peso de la mochila y la faringitis que se ha agudizado. Escuchamos voces desde arriba que el viento impide entender. En un respiro del aíre entendemos claramente “Serrano” y “accidente”. Es Peine que esta gritando. Al rato nos dicen que bajan y regresamos a esperarles al calor de las tiendas. Isabelo comunica con Alfonso para que le asesore sobre las heridas que todavía desconocemos. Cuesta comunicar por radio.
Llegan tarde. Serrano trae la mano izquierda totalmente ensangrentada dentro de la manopla de lana que no ha querido sacarse. Toman la sopa que habíamos preparado e Isabelo realiza la inspección de la herida que le va narrando por radio al médico. Peine trae totalmente rajada la chaqueta de goretex por el abrasamiento de la cuerda al soportar la caída de cerca de cien metros que ha sufrido Serrano. Siguiendo indicaciones del galeno le suministramos calmantes y rápidamente descendemos para evacuar al herido.
Larga, agotadora, alucinante noche estrellada, fría, triste y peligroso descenso por el helado corredor de hielo atado a un Serrano totalmente grogui a causa de los calmantes suministrados. Al pie del canalón dejó al herido en manos de mis compañeros y ya no recuerdo como llegué al campamento base casi amaneciendo.

14 de Julio
Desde la llegada, Alfonso había hecho la primera cura de urgencia al herido y había decidido su evacuación inmediata a causa de una fractura abierta de cubito y radio en la mano izquierda. Me despertaron a media mañana y pude verles partir entre sueños. Alfonso, Pio y Gandi, el oficial de enlace, acompañan a Serrano. El campamento quedó sumido en una gran tristeza por todo lo ocurrido. Necesité todo el día para reponerme.

15 de Julio
Hemalay y Moneo han subido a los campamentos de altura para recuperar todo el material, mientras los demás comenzamos a preparar cargas de 25 kilos para los porteadores. En el cielo el águila ha vuelto a venir. Si pesásemos menos, sólo faltaría que se nos llevase a nosotros también, aunque con lo del peso no me quedo del todo tranquilo. El bicho parece un bombardero gigantesco.

16 de Julio
Continuamos limpiando y quemando toda la basura del campamento y haciendo paquetes con la que no podemos quemar, a fin de que el lugar quede como estaba. Peine tiene una diarrea que no logra cortar con nada. Ya no nos queda tabaco y fumamos lo que sea, da igual Té que manzanilla. El tiempo hoy es bueno.

17 de Julio
No hay ganas de hacer nada. Sólo queremos salir de aquí, donde ya no hacemos nada, pero nuestros porteadores no llegan. Hacia el medio día advertimos que vendrán por el humo que vemos al fondo del valle, pero ya sabemos que hoy tampoco partiremos. Por fin llegan y nos traen una carta de Alfonso fechada ayer en Tatara el 16, lo cual quiere decir que han tenido problemas para cruzar el río, extremo que nos confirman los porteadores. Hemos vuelto a plantar una de las tiendas grandes, con resignación y a medida que van llegando el resto de porteadores les vamos acogiendo para pasar finalmente una noche de perros.

18 de Julio
Muy temprano iniciamos la retirada del campo base. El paisaje ha cambiado sustancialmente con el monzón. El crecimiento de la vegetación es espectacular. En Chandania Ghat, donde sólo había un poco de pasto, las plantas tienen más de un metro de altura. El sendero que habíamos dejado marcado al venir ya no existe y hay que volver a trazarlo de nuevo. Sólo logramos llegar al collado de Lata Copri, cuando pensaba que avanzaríamos más lejos.

19 de Julio
De nuevo zonas selváticas. Cruzamos Tatara y seguimos hasta Sotul. Nos traen gente enferma y con heridas, pero ya no tenemos con nosotros al médico y hacemos lo que podemos. Muchos de los porteadores y el Jefe, Kunwar Shing son de allí y hacen una pequeña fiesta en nuestro honor a la que no nos podemos negar. Alan Shing, otro de nuestros porteadores nos lleva a ver su tienda en la aldea, que no es más que un armario pequeño, a modo de economato donde hay todo lo necesario para subsistir en la montaña. La luz del atardecer, fue una luz totalmente nueva para mí.

20 de Julio
El día amanece plomizo, pero a las 6 ya estamos en camino. El monzón ha crecido el río desorbitadamente y la corriente es muy rápida. Los porteadores se niegan a cruzar. Isabelo se ata una cuerda a la cintura y se lanza al río logrando atravesar el ancho cauce para montar una tirolina por donde atravesamos bultos y hombres. Por fin llegamos a Ghat donde una buena ducha me dejó nuevo después de haber estado enfermo toda la tarde a causa de probable corte de digestión. Pagamos a los porteadores y les invitamos a una fiesta para el día siguiente.

21 de Julio
A media noche, todos los que estábamos durmiendo en la calle, hemos de buscar refugio bajo una pertinaz lluvia. Hablamos con un hombre que llevó a nuestros compañeros hasta Risikhies y sabemos que estaban bien. Kunwar Shing, el jefe de porteadores ha subido a las montañas a una destilería ilegal para comprar cerveza, pero como no había ha bajado con unas botellas “diabólicas”. La fiesta se prolonga y acabamos todos con una general cogorza.

22 de Julio
Día anclados en Ghat. Visita al barbero, al fotógrafo del pueblo que todavía pinta a mano las fotografías en color y paseos por la diminuta aldea. A las 8 de la tarde nos comunican que el autocar ha llegado a Nandaprayang, pero no puede llegar hasta aquí.


23 de Julio

Llueve monzónicamente y los rayos son continuos en una tormenta de “aupa”. A las siete nos ponemos en marcha en una furgoneta, con todo el equipaje que nos lleva hasta nuestro autocar. El resto del día es un azaroso viaje hasta llegar a Dheli. Alfonso nos cuenta que Serrano está en un hospital bien atendido y está bien. Respiramos más tranquilos.

24 de Julio
La única tarea del día es ir a ver a nuestro compañero internado en el Holy Famili Hospital. Le he gastado una broma al llegar y como iba yo vestido totalmente con ropa hindú, no me ha reconocido. La verdad es que he perdido muchos kilos. Le operan nuevamente mañana. Ha tenido suerte que Alfonso estuviera allí. En el primer hospital, nos cuenta que querían cortarle la mano afectada por la gangrena, pero Alfonso lo evitó sacándole de allí y trayéndole a un hospital privado. No nos queda un duro, pero afortunadamente llevo la tarjeta Visa.

25 de Julio
Unos van al Hospital y otros nos quedamos en el cuartel de montaña organizando bultos y papeleo burocrático. Hemalay, nuestro cocinero se marcha hoy y ha comprado una horrible botella de licor con sabor a flores que no tenemos más remedio que probar. Serrano sale bien de la operación y en unos días estará nuevo.

 

Junto a Tensing Norgay, el Sherpa que junto a Edmund Hillary
había coronado por primera vez al Everest el día 29 de mayo de 1953.

26 de Julio
Nos llaman nuestras mujeres desde España y les decimos que Alfonso y Serrano están en un hotel de lujo, pero tengo la sensación que sospechan algo. Luego supe que algún radioaficionado había interceptado las conversaciones de nuestra radio el día del accidente y la noticia les llegó a Elda. Visita al hospital a dar ánimos al compañero. Por la noche vemos a Mandi Sing del Ibex Expeditión en su casa, donde ha organizado una reunión en nuestro honor y me regala un libro. La cena como siempre en el Taj Palas Hotel.

27 de Julio
La alegría del día es que sacamos a Serrano a la calle a comer con nosotros, pero hemos de llevarlo al hospital antes de la cena. El día lo empleamos en hacer algunas compras. Todos juntos de nuevo, habíamos recobrado la alegría.

28 de Julio
Hoy le dan el alta a Serrano. Nermalá, la chica hindú que habla español y que es enfermera del hospital nos acompaña por la ciudad. El resto del día es de relax total. Hemos decidido ir mañana a Agra para ver el Taj Mahal.

29 de Julio
La estación de Dheli esta abarrotada. Tenemos billete en el tren turístico que en tres horas nos lleva a Agra. Nos acompañan Uttam y Rakesh Verma, que son nuestros consejeros y cicerones desde hace días. El Taj Mahal resulta francamente impresionante y la ciudad también. También visitamos el fuerte rojo. Por la tarde Uttam se retrasa y perdemos el tren de las 7, por lo que tomaríamos otro a las 2 de la madrugada, que iba a ser una de las experiencias más increíbles de mi vida, pues nunca había viajado en el techo de un tren esquivando túneles y puentes. “Alucinante” hasta que la policía nos bajó a palos.

30 de Julio
Llegamos a Dheli a las siete de la mañana. El día es frenético, vendiendo el equipo que nos sobra, para conseguir dinero que nos falta. Llevamos 150 kilos de exceso todavía pero Air France, se muestra muy comprensiva y nos cuela todo el sobrante. El Jumbo nos lleva de regreso a Europa.

31 de Julio
Aterrizaje en Paris y nuevo vuelo hasta Madrid. Allí nos esperan nuestras mujeres que se han desplazado hasta la capital de España para recibirnos antes. Todos coincidimos en que son “una tías estupendas” Nos encontramos en la estación de Chamartín en una escena propia de una película y junto regresamos a Elda cuando finalizaba el día, el mes y nuestra aventura frustrada. Tal vez mi plegaria, escrita en caliente, al pie del Trisul, pueda definir mejor el tiempo vivido y la importancia que tiene, en la vida la verdadera amistad.

No. No ha terminado como esperaba. No se ha culminado el objetivo que tanto nos hizo soñar. No hay cumbre. No hay triunfo, pero tampoco hay vacío en el alma; por el contrario, la siento llena de sensaciones, repleta de nuevas esperanzas. Esperanzan que ya no se cifran en un día claro, como ocurría, arriba, en la montaña. Ya no hay días grises, ni el viento azotará más mi cara. Ya no me preocupa la intensa nevada… Esperanzas que ni siquiera se cifran en volver a pisar mi tierra chica… Mi patria. ¡Hay ilusión! Por el reencuentro con los camaradas, saber que están bien, que todo se arregle con una pequeña intervención quirúrgica a tiempo y que todo quede en nada. ¿Qué importa lo demás? ¡Ya nada importa nada! , pero hay que tener esperanzas.

Campamento base, 14/7/83


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