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Textos de: Juan Manuel Maestre Carbonell


Artículos
“Lloro por mí, Argentina”
Mi alma está contigo, allá donde el azul se confunde en australes hielos y paredes verticales; allá donde resplandecientes lagos reflejan pétreas flechas que intimidan al mismísimo cielo, rodeados de tierras virginales. Mi alma se quedó allí, atrapada… acurrucada entre los témpanos flotantes, sobrecogida y ensimismada; muda y ciega, incapaz de argumentos para narrar tanta belleza. La tarde estranguló la Garganta del Diablo con el silencioso y helado elemento y el paisaje se cerró, también en mi pensamiento.
De mis sentidos, dejé olvidado el olfativo entre “barbas de viejo”, aquel liquen colgante, que cada tronco y cada rama de los “Nothofagus” del bosque magallánico, sostienen ondeantes y orgullosos, movidos por la pureza del fiero viento patagónico.

Allá quedaron esperando, mil rutas a cual más sugerente, trazadas sobre el glaciar inerte cuyas huellas futuras ansiaron recorrer su gélida piel. Allá esperan bajo sus cimas de toba volcánica, las promesas de muchas noches al cobijo de la campaña, sobre diminutas y altivas colladas al amparo de las estrellas junto al compañero, al amigo, al mejor camarada.

Colgadas en sus cimas mis esperanzas quedan, encomendadas al Dios Kooch creador de la Luna que amó al sol para fecundar la noche, y parir sus misterios junto a la Cruz del Sur, guía del pueblo Tehuelche. Esperanzas del retorno a las frías aguas del gran lago Argentino, a sus laderas de milenario bosque y a sus altivas y magníficas cumbres.



¡Volver!... Volver es mi destino como en el tango de Gardel y Le Pera, y con él acabo, en reconocido plagio de un sentimiento que comparto y suscribo, pues… “el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar… y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón”. Como veras hoy lloro por mí, Argentina, porque no sé cuando volveré a verte.

Juan M. Maestre




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